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3 de abril de 2011

London Files - Cómo Conocí a Livia Giuggioli-Firth Mientras Intentaba Reprimir Saltitos Carpeteros

Todo comenzó con mi segundo viaje a London en calidad de Turista Definitiva, hará cosa de dos o tres años. 

Como toda fan de Colin que se precie, servidora sabía perfectamente que su cuñado Nicola, hermano de Livia, había abierto una tiendecita ecológica en Chiswick, London.  Patrocinada por supuesto, entre otros, por Colin❤.

Eco Age

Tiendecita por decir algo, ya que también asesoran empresas, hogares y lo que se tercie, para hacer un entorno menos dañino para el planeta y tal. 

Al margen de que a mí todas esas cositas me gustan y me llaman la atención, confieso que lo que me dirigió mis pasos hacia EcoAge no fueron ni las placas solares de última generación, ni el exterior de su segunda planta adornado con enredaderas, ni los monederos fabricados artesanalmente con productos naturales y dentro del comercio justo. Yo quería, ni más ni menos, estar allí y pisar donde Colin❤ había pisado. Y con suerte, igual hablaba un poco con el tal Nicola Giuggioli en cuestión. 

Aprovechando que teníamos una mañana tonta ahí sin saber qué hacer, mi compañero de excursión y yo nos aclaramos finalmente con qué metro debíamos coger y si estaba en zona 2, 3 o qué. Con toda la emoción del hecho en sí y tal, a mí se me pasó por completo un detalle importante: en London SIEMPRE hay que llevar paraguas a menos que no veas una nube en ninguna dirección hasta donde alcance tu vista o más. No era el caso ese día, por cierto. Si a eso le añadimos que yo odiaba la lluvia por aquel entonces -ahora ya tolero la londinense, la española todavía no-, y que mi mapa era un poco malo y nos perdimos, la cosa no estaba saliendo del todo redonda. 

Pero finalmente llegamos a nuestro destino. Yo estaba muy nerviosa, cual fanteeny pava que soy, y la presión casi me hizo no entrar y darme la vuelta. Menos mal que al final entré. 

En el mostrador no estaba Nicola. Estaba Alessandro, su hermano gemelo (sí, estoy enterada de todos los pormenores familiares que puedo). El muchacho nos preguntó si queríamos algo en cocreto. Le dije que no, que sólo mirar y tal, nos dijo que ah, mu bien, y entonces yo me dediqué a inspeccionar la tienda losa por losa. La sensación era muy rara, como si llevara un neón rosa "AMO A COLIN❤ PAVAMENTE Y ESTOY AQUÍ POR ÉL". Ale también nos dijo que había una planta arriba, así que allí nos fuimos. 

A los pocos minutos oímos algunas voces que subían. Entonces apareció Nicola, el hermano fundador de todo aquel chiringuito. Iba con una pareja de típicos ricachones y hablaban sobre poner placas solares en toda la casa, además de enseñarles una alfombra impresionante que había allí arriba. Nos saludaron educadamente, nos ignoraron como era debido, y se fueron en ná. Claro que nosotros no teníamos pinta de ricachones ecológicos que iban a dejarse allí los dineros.

Casi media hora más tarde, se nos habían acabado las cosas que miraren la planta de arriba, así que tristemente acepté que se me acababa el tiempo de estar ahí, donde Colin❤ había estado, y bajamos de nuevo. 

Alessandro seguía en el mostrador leyendo una revista o algo, y además de él había una chavala rubita que nos preguntó si queriamos algo. Cuando nos escuchó hablar entre nosotros, nos preguntó si éramos italianos. "No no, españoles," contesté, y ella, señalando a Alessandro, dijo que es que ellos eran italianos, y le había parecido. Él miró y nos confirmó su italianidad, y nos preguntó si necésitabamos algo -normal, teniendo en cuen el tiempo que llevábamos allí...

Nos volvimos hacia más cacharritos, cuando oímos la voz de la muchacha otra vez. Sólo que en este caso no era la muchacha rubia. Escuché, en inglés "Que son, italianos?" y entonces me volví. 

Y allí estaba Ella: 

Livia ❤
La verdad es que más favorecida y mucho más sonriente que sale aquí. 

Yo en ese momento estaba que no sabía como iba a desarrollarse la historia. Por un lado, temía haberme puesto colorada como un tomate, signo que me delataría de inmediato. 
Por otro, temía que se produjera algún cortocircuito buco-cerebral que me dejara en ridículo, en plan decir 'Colin❤' cuando quería decir 'hi'. 

Y por otro, quizá lo que más temía, es que no pudiera contener la emoción fanteeny y me pusiera a dar saltitos carpeteros mientras chillaba 'iiiiiiiiiiiiiiiii' cual rata cuartelera. Y lo peor: me dio PÁNICO que de algún modo, Colin❤ pudiera acabar materializándose allí mismo también. Porque una cosa es Livia, pero con él no sé si hubiera sido capaz de disimular. Por que qué se le dice a una persona que te ha gustado toda la vida cuando la tienes delante sin parecer a)imbécil, b) que has ido allí a ver si lo ves, pero haciendo que no.

Milagrosamente, nada de eso ocurrió. Yo siempre he tenido una teoría acerca de enfrentarnos a las cosas que nos ponen nerviosos, o nos dan miedo o lo que sea. Y es actuar. En aquel momento, y amparada en el hecho de que mi compi de excursión no tenía ni la más remota idea de quién era esa mujer tan sonriente que se estaba interesando por nosotros --ni podía hablar nada porque no sabía inglés--, decidí que lo mejor era interpretar el papel de alguien que realmente había pasado a visitar Chiswick por recomendación de otra persona, y que la tienda le había llamado la atención. 
Y así es como empezó la media hora larga de conversación con Livia, su hermano Ale, y yo.

Nos preguntó de qué parte de España éramos, repitió Andalucía en español, por cierto, decía que le gustaba mucho. Le conté que estábamos visitando el barrio y que era precioso. Ella nos habló maravillas del barrio, nos preguntó si estábamos hospedados por allí cerca, que qué nos parecía London, que siendo nosotros como ellos, mediterráneos, igual nos costaba mucho adaptarnos a la lluvia. Que ella aún echaba de menos el sol de Italia pero que se había acostumbrado. 

Después hablamos de lo caro que era London. Ale nos contó la pasta que se había dejado al llegar a London, nada más el primer mes, y eso que tuvo ayuda de su hermana y su cuñado (no sé cómo mantuve la compostura al mencionarlo). Nos contó que no encontraba trabajo de lo suyo -es actor- así que estaba ayudando a su hermano y hermana con la tienda. 

Hablamos luego un poco de medio ambiente y de las cosas que vendían, y en esto entró otra pareja de señores ricachones ecológicos, así que Livia nos pidió disculpas y se marchó a atenderlos. 
Con la misión más que cumplida, decidí llevarme un recuerdo de la tienda; un minicalcetín navideño hecho con materiales naturales y dentro del comercio justo (ahora sí me parecía importante de nuevo el hecho). Tuve que bromear en voz alta acerca de la ridiculez que me estaba llevando, porque el bochorno era supino. Eso y que estaba lloviendo a mares y no teníamos paraguas, así que tampoco tenía yo mucha prisa de salir al exterior a afrontar las inclemencias del tiempo y nuestro despiste. 

Cuando ya nos íbamos, Livia se acercó a decirnos adiós y a preguntarnos si no teníamos paraguas, que estaba cayendo la de dios. Me reí y le dije que daba igual, que ya me secaría cuando volviera a Espein... Qué mema, por dios. El directo, quiero pensar que fue. 

Y nada, byebyes y a empaparnos a la calle, pero muy contenta. 

A posteriori, confesé que yo sabía quién era la italiana guapa y simpática que había estado con nosotros. Mi compi de excursión me dijo que por qué no le había dicho nada, que la conocía o algo. Pero no podía; aún no he descubierto algo que decir en esas situaciones que no me haga sentirme ridícula. 

Y además, por otro lado, seguramente no hubiera sido la misma conversación si hubiera confesado que sabía quién era. En cambio, me pasé media hora charlando amigablemente con ella y con su hermano Ale. 

Y en fin, hasta aquí el primer episodio de la miniserie Cómo Conocí A... ya que solamente he conocido a Livia y a Dan (que el encuentro con Dan sí que fue muy bochornoso...). 

Habéis conocido vosotros a algún famosín que os molara? O que no os molara? Lograsteis mantener la compostura?

x

26 de marzo de 2011

De London, Cuervos y Muertes en Samarra

Hoy es una de estas entradas que no se van a entender demasiado, porque está a caballo entre la necesidad más primaria de pedir votos a favor y en contra, y el hecho de que sin muchos datos, no se va a entender demasiado bien. 
Vivir en Mordor no tiene ventajas y sí muchos inconvenientes, se podría resumir la situación.

Porque por ejemplo. ¿Cómo reaccionaría una persona normal ante el hecho de tener la oportunidad de irse solamente por dos meses y medio a London de nuevo, a terminar el curso, intentar el otro examen, todo esto teniendo una familia con la que quedarse a 5 minutos de su escuela de inglés, y habiéndole dicho su jefa actual que es una oportunidad que no puede desperdiciar y que le guarda el puesto para cuando vuelva? Pues seguramente estaría llorando de la emoción mientras prepara las maletas, imagino. 

¿Cómo reacciona una persona con residencia en el casco histórico de Mordor? Entrando en un estado de pánico crónico en el que la más mínima alusión a tener que tomar una decisión provocan una mijita de ansiedad y el impulso de hacer lo que sea, LO QUE SEA, para retrasarla. 

Tampoco yo lo veo muy normal, pero qué le vamos a hacer. 

Resulta que uno no elige dónde nace ni las pautas mentales de las personas que viven en ese dónde. Y las pautas mentales de mi dónde han sido siempre cuervos, cuervos que ven los miles de peligros y todo lo malo, real  o inventado, de una situación. Así que en lugar de una oportunidad para hacer algo bueno para mí, que es muy poco tiempo en realidad y blablabla, lo que yo veo son principalmente dos cosas: 

-Voy a arriesgar mi vida en el avión inútilmente, porque no es necesario en realidad que vaya. Y la arriesgaría DOS veces.Vale que es el medio más seguro de viajar, dicen los números, pero yo tengo al Spanair y al Air France sobre mi conciencia día y noche, y antes de ello ya me daba pánico también, o sea que en fin. Y el asunto es que, al final, nada es infalible.

-Voy a arriesgar mi vida en London, porque seguro que me ocurre algo, especialmente estar en el medio de un ataque terrorista, ahora que le están dando caña a Gadafi. Sin comentarios, esto se explica por sí mismo xD. 

Otros factores son cosas que dejo aquí a medio hacer, claro, aunque objetivamente 10 semanas no son nada. Y que bueno, que adaptarse a otra familia, niños más mayores, otro tipo de responsabilidades...pues oye, tampoco es fácil. Pero no nos engañemos, mi miedo alfa es lo otro.

Leyendo foros de ayuda a aerofóbicos -que son muy buenos y la gente ayuda mucho, la verdad- y demás, decía no sé quién que la cuestión es, nadie está a salvo de nada en realidad, y morir puedes morir igual de un paro cardíaco sentado viendo la tele. De hecho creo que no sé si era Esquilo o quién, tenía una frase justo así, que decía que ni aun permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar, puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.Fue justo esto lo que hace un año me hizo decidirme, porque conozco un caso que fue tal cual.

Y como consecuencia natural, entonces me acordé de La Muerte en Samarra. Periódicamente me acuerdo de ella en realidad, y aun así, nunca deja de tener el mismo efecto. 

La Muerte en Samarra

El criado llega aterrorizado a casa de su amo.

- “Señor”, dice, “he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.”

El amo le da un caballo y dinero, y le dice:

- “Huye a Samarra.”

El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra la Muerte en el mercado.

- “Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza”, dice.

- “No era de amenaza”, responde la Muerte, “sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá."
Lavagelio. 

En fin, amiguitos, que me voy a comer algo a ver si se me aclaran las ideas con el estómago lleno. Y sobre todo, a ver si termino de una vez mi encuentro con Livia, que estoy ahí dándole vueltas y no termino nunca.

Y por cierto, llegué a contar el encuentro con Daniel Radcliffe? *suspirito*



13 de marzo de 2011

Frases Que Arruinaron a la Especie, Vol. I. "El No Ya Lo Tienes"

A cuento de algo que llevo pensando recientemente de nuevo, y que por supuesto tiene que ver con London y con volver para terminar un curso hasta Junio, me ha dado a mí por abandonarme a la reflexión dominical, y he terminado aquí, sin haber hecho nada de lo que tenía pensado hacer, pero con ganas de darle un ratito al qwerty. 

Siempre he pensado que hay frases y tópicos que han detruido por completo a la especie humana. O al menos a las especies humanas no-orientales, que me he quedado de piedra al ver no sólo las imágenes del maremoto de Japón a todas horas, sino algo igual de sorprendente: en medio del caos, las tiendas ofreciendo todo lo que tienen y los japoneses haciendo cola civilizadamente esperando su turno. Esto mismo ocurre en España y a los cuatro o cinco que se les ocurre regalarlo todo, no han terminado de abrir cuando ya tienen los cristales rotos y a 988745867 tarugos dándose de hachazos por pasar por encima de los demás y cogerlo TODO.

Pero retomemos que me ciego. Precisamente a cuento, como decía, de unos planes vagos y aún bastante difusos, se me ha venido a la mente esta frase, sin duda escuchada veces y veces a lo largo de la vida de una: El no ya lo tienes. Y me he dado cuenta de que nunca me ha parecido verdad del todo. 

No digo que no se agradezca cuando alguien la utiliza para dar ánimos a otra persona que está en clara necesidad de que le den ánimos o un empujoncillo para hacer lo que sea que no termina de arrancarse a hacer. Bien hasta ahí. De hecho, perfecto hasta ahí como infusión de ánimo. Pero eso no quita que igual no es estrictamente cierto. 

Por ejemplo, mi situación. Hace poco alguien me dijo, y se lo agradecí y lo agradezco +infinito, que tenía que arriesgarme con algo. Que el no ya lo tenía. Llevo toda la tarde dándole vueltas a ese algo que tengo que hacer, y resulta que lo que tengo no es un no. Que lo que tengo es la esperanza de la incertidumbre. 

Una esperanza doceañera, pudiera ser. Pero esperanza al fin y al cabo. Porque cuando uno aún no ha hecho algo que teme/le cuesta hacer por las razones que sean, y por mucho que racionalmente todo apunte a una respuesta negativa, lo que se tiene es esperanza; esos últimos momentos pre-paso final en los que el veredicto, el verdadero SÍ o NO aún no ha sido emitido en la realidad. No es un NO, es un todavía no es un No. Anticipación y la falsa seguridad de que la realidad aún no ha firmado el NO. 

Vale, y a nosotros qué, os estaréis preguntando con razón -en el caso de que hayáis pillado algo de la amalgama de pensamientos que he soltado ahí sin anestesia. Pues a vosotros en realidad nada, supongo; pero he decidido ir poco a poco haciendo campaña contra las frases y tópicos más dañinos que hay ahí fuera confundiendo almas cándidas.

Y ahora me voy a preparar otra entrada llamada: Cómo Conocí a Livia Giuggioli Firth Mientras Reprimía Dar Saltitos Carpeteros.

6 de marzo de 2011

Freak

 Domingo de Carnaval en Cádiz, y servidora en casa, en bata, en el ordenador.

Si no me gustaran los carnavales, o no pudiera ir por algo, todavía tendría una explicación;  pero la verdad es que es domingo y estoy aquí sin ganas de mover un pie.

La cuestión es que por la Línea 2 me acaban de decir a cuento de esto que es que soy una mijita rarilla. Así que he pensado, hey, por qué no venir a defender públicamente a la gente 'rarilla'?  Otro día os contaré sobre la m.a.s.a., pero de momento os invito a todos a hacer una lista de cosas que os hacen Gente Rarilla. Freaks.

Lista de Cosas que Yo Veo Nomales Pero Que La Gente Considera Frikis:

- Si me ves pensando muy concentrada y de repente aspiro por la nariz, así fuerte, significa que posiblemente a)he tomado una decisión irrevocable o b)he aceptado definitivamente algo que no estaba aceptando. Yo no sabía que lo hacía hasta que me preguntaron por qué lo hacía, dije que no sabía de qué hablaban, y nos pusimos a investigar. Y resulta que es verdad, lo hago. 

-Cuando hablo en público, que lo ODIO, tengo la manía de pasarme el dedo por el tabique de la nariz constantemente. A ver cómo lo explico: pongo el dedo índice en forma de gancho y lo paso por la nariz a cada momento, como si estuviera quitándome una mancha de carbón o tiza o algo.Tradicionalmente, en lenguaje no verbal, resulta que eso significa que la persona miente, con lo cual no sólo me pongo de los nervios por lo que estoy diciendo y por la audiencia, sino que encima se me va la atención a tener que controlar lo de la nariz.

- Si alguna vez voy andando a vuestro lado, os daréis cuenta de que si puedo hacerlo, me pongo a la derecha y os dejo a la izquierda. No puedo evitarlo. Es el lado correcto.

- Si estoy comiendo y veo una servilleta manchada de barra de labios, me dan arcadas. Si es mi servilleta, la doblo hasta que no la vea, o le doy la vuelta. Si es la servilleta de alguien y tengo confianza, confieso la manía, paso por el obligado rato de qué rara eres, blablabla, y a otra cosa mariposa. Si es la servilleta de alguien con quien no tengo confianza, intento poner objetos delante para que no pueda verla, ya que mis ojos se irán hacia allí los muy sádicos. O eso, o disimuladamente la cogeré y la doblaré o la tiraré si se encarta. En serio, es que es un asco tremendo. 

- Si bostezo y digo 'ahhhh' al mismo tiempo, me sale el sonido de Chewacca, el peludo de Star Wars. No me sale de ninguna otra manera posible (lo he intentado). 

- Escribo con la mano derecha y con la izquierda, y en ambas direcciones. Y tardé mucho tiempo en darme cuenta de que lo segundo no era lo normal en todo el mundo.

Podría seguir hasta el día del juicio final, pero había prometido no sólo actualizar, sino hacer algo de provecho, y ya voy regulín. Marditos Domingos.

¿Tenéis vosotros muchas cosas de estas? Vamos a medir el frikismo de la Drawing Room a ver qué sale.

xxx

25 de febrero de 2011

Es Una Verdad Universalmente Reconocida... Vol. 3 y Final

Como iba diciendo (...), el piso de abajo de la casa Austen había llegado a su fin. Bueno, el piso en sí seguía allí, éramos nosotras las que habíamos llegado al final (y eso que habíamos ido todo lo despacio y todo lo detalladamente que pudimos). Así que el momento de subir al piso de arriba había llegado.

Las escaleritas de verdad, qué medía está gente... a punto estuve de volver abajo de nuevo, rodando y con dos dientes menos por traspieses en un par de escalones, porque no me cabían los pies. Y no tengo un 41, amiguitos, tengo un 37.

En la entreplanta, sana y salva después del primer tramo, había una ventanita desde la que también se ve el jardín. No me gusta mucho subir fotos mías, pero bueno, tampoco se me ve tanto... Ésta es la ventanita en cuestión:


La vista desde ahí es increíble. Seguimos subiendo el último tramo, y decidimos dejar la habitación de Jane, a la izquierda, para el final. 

Las habitaciones del piso de arriba, además de la de Jane y Cassandra, eran el dormitorio principal, destinada para la cabeza de familia (la madre de Jane), the Admiral's Room, una habitación que utilizaban los hermanos de Jane cuando visitaban, y un par de habitaciones pequeñas. 

En la primera, la principal, en lugar de un dormitorio, lo que había era una especie de exposición con objetos que pertenecieron a la familia.  A ver qué había por ahí:

Chal de Jane Austen (regalito de su cuñada, es lo que pone en la etiquetilla).
Cositas hechas por...Cassandra, me parece. El pájaro seguro era de ella, los bordados me parece que también de Jane.


Zapatitos de no recuerdo quién, muy típicos para las evenings.




















Mi reino por esta sillita:
Sillita monísima








































 En fin. Seguimos explorando leeeentamente la planta de arriba, y la siguiente habitación que nos encontramos fue:


¿Admirals? Pues sí. Dos de los hermanos de Jane, Francis y Charles, fueron por lo visto personajes muy prominentes y de bastante renombre en su época. Almirantes o algo (ya podría haber yo investigado un poco más antes de contároslo...). El caso es que la habitación tenía un montón de tiestos curiosos y además muy bien conservados.  

Medallas y otros utensilios. La cuchara psh, nada del otro mundo, pero las medallas eran muy molonas, y el libro también.
Lo que también había era mucho material de papelería❤. Cartas y sobres y escritos de la época. Éste de abajo en particular era la invitación formal a un acto/evento/fiestorro a uno de los hermanos, no recuerdo cuál (creo que Francis).





























Y no sé vosotros, amiguitos, pero yo delante de este tipo de cosas me quedo embobada, intentando comprender lo alucinante del asunto. Alguien que estaba vivo y coleando como lo estoy yo ahora, tomó, doscientos años atrás, una pluma, este papel y este sobre, y escribió las palabras que aquel día, doscientos años después y en un país que no es el mío, yo estaba leyendo, cotillamente. Qué cosas.

Y mirad, subo esta foto de Francis porque en serio, es Jane con pelo corto, sin gorrito y con uniforme militar. 
Francis Austen, o The Clone. Qué barbaridad, eran la familia Corta-Pega
Seguimos andando hasta el final del corredor, y allí había...no sé si llamarlo habitación. Era más bien como cuando en las casas se hacen obras y la terracita del salón que no se usaba como tal queda convertida en un trocillo de salón también, un poco apartado. Pues así. Fue la parte más deprimente de la visita, con diferencia. No por el traje molón de la época... 


...sino por lo que veis veis ahí detrás en las paredes. Copias de la carta original que Cassandra escribió a su sobrina Fanny -creo-, relatando cómo habían sido las últimas horas de Jane. Y debajo, los cuadros que veis son la transcripción a máquina, para que se entienda.

Tuve que dejar de leer a mitad de carta. Era eso o perder la compostura y tirarme al suelo a berrear. Qué penita.


"...Desde ese momento hasta las cuatro y media, cuando dejó de respirar, apenas se movió, por lo que tenemos todas las razones para pensar que, gracias al Señor Todopoderoso, sus sufrimientos habían terminado. Un ligero movimiento de cabeza con cada respiración fue la tónica hasta su último aliento. Me senté junto a ella con una almohada en mi regazo, para ayudarla a apoyar la cabeza, que mantuvo fuera de la cama, durante casi seis horas.
El cansancio me hizo renunciar a mi puesto, dejando a Mrs. J. A. durante dos horas y media, y una hora después de volver a tomarlo, exhaló su ultimo aliento. Pude cerrarle los ojos, y ha sido una recompensa para mí poder brindarle ese último servicio. No hubo convulsiones ni nada en su rostro que indicara dolor, sino todo lo contrario, porque excepto el movimiento de cabeza, daba la impresión de ser una bonita estatua. Incluso ahora en su ataúd, su rostro posee un aire de dulce serenidad..." 

Salimos de allí rápidamente, porque no podíamos entrar en la habitación de Jane con esos espíritus, así que nos paramos a mirar los dibujos y las ilustraciones del pasillo. Eran pasajes de Orgullo y Prejuicio. Su Mr. Darcy en concreto me parecía horrendo, pero aun así eran muy curiosos de ver.Ésta en cocreto es la mítica "She's tolerable..." 
































 Y bueno. Después de mirar una por una las miniaturas del pasillo, mi compañera de fatigas y yo nos miramos, miramos hacia la puerta, y decidimos que había llegado ya el momento.


No se me ocurre cómo puedo transmitir qué se me pasaba por la cabeza en ese momento. En condiciones normales, es decir, visitando cualquier sitio con historia con el que tampoco me une nada, alucino con todo y me paso el tiempo reverenciando el lugar y su historia. 

En condiciones especiales, es decir, en la casa de la mujer que escribió una de mis novelas favoritas y la responsable de que yo y medio mundo suspiremos por un gentleman poco hablador y más bien desagradable, no sé qué decir. Curiosamente, es la habitación que menos recuerdo en cuanto a detalles físicos. God Bless my Nikon:

Palabras de Jane acerca de la habitación de uno en la habitación de Jane. De verdad que no sé cómo transmitir qué se siente. Transportación al interior de una de sus novelas no va desencaminado.


No su cama original, sino una réplica de la que tenían cuando los Austen vivían en Steventon.




Vista desde la ventana


Como comentaba en uno  de los pies, la sensación de estar en otra época estando allí dentro es lo que más recuerdo. Obviamente en parte por haber leído sus descripciones, ya que todo parece familiar de un modo u otro. El ambiente en toda la casa en general, y en esta habitación en particular, era de respeto. La gente hablaba bajito, o no hablaban en absoluto. En serio, todo estaba envuelto en una nebulosa que no es de nuestro tiempo.

Estuvimos allí todo el tiempo que pudimos, y cuando ya no hubo arruga de la pared que investigar, nos resignamos a bajar de nuevo. 

Volvimos a pasar por todas las habitaciones una vez más. En la puerta, y aprovechando que la Guardiana del Libro de Firmas se encontraba ausente, aproveché para echarle una plaquita a la constancia de que, servidora, en carne hueso y fanismo, había estado en la casa Austen de Chawton, Alton. 





Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. 


xxx

PS: A la vuelta no sólo nos metimos en una tienda muy molona y Miss V. y servidora encontramos dos pañuelos y calcetines/babuchitasdeestarporcasa también molones, sino que entramos en un pub para hacer tiempo hasta la hora del train, y qué me encuentro?


Los All Blacks contra los Springboks. Día redondo total.

14 de febrero de 2011

Feliz Día del Orgullo Cursi!

La verdad es que hoy ha sido un domingo bastante ameno, en contra de todo pronóstico (ya dedicaré un día la entrada a rajar del domingo y por qué me cae tan gordo). 

Resulta que mañana es San Valentín. 

A mí esta celebración me parece bastante petarda pero con su puntillo, y confieso que secretamente me encantaría ser una romanticona de cartas perfumadas, flores y bombones, porque me parece que se lo tienen que pasar muy bien con los preparativos y tal. Pero por suerte o por desgracia yo tengo, en las inmortales palabras de la hermana que nunca tuve, el romanticismo de un cacahuete. O lo que es lo mismo, ni me gustan las poesías, ni que me regalen flores ni bombones. Y mucho menos el rollo rosa de esta fecha. 

La cuestión es, que ayer, en medio de una quedada muy amena de la que MASI fue parte, descubrimos una especie de concurso muy molón. Resulta que en el centro comercial al que fuimos, la dedicatoria más cursi se puede llevar 100 leuritos en compras en dicho centro comercial. Servidora, y las demás en realidad, nos paramos a leer varias, nos partimos y nos mondamos -especialmente con una que, en el centro del papel-corazón, había dejado escrito su nombre; SOLO su nombre, pensaría que Bécquer tenía razón con lo de Poesía eres tú-, pero al final nos fuimos sin concursar. 

Así que esta tarde me dije que si por casualidad mañana me paso por el centro comercial, podía dejar algo allí, que oye, esos 100 leuros serían muy bien acogidos en el seno de mi recién estrenado monenero.

De ahí que me haya pasado parte de la tarde investigando las frases más cursis, rositas y sanvalentinescas que puede haber. Y las moñadas valen su peso en bombones:

 (No he conseguido leerlo entero sin partirme de risa. Una amiga me preguntaba via FB si con eso se ligaba. Yo sospecho que una vez rebasada la barrera de los 13, no). 
Esta carta que te escribo no la tires en un rincón porque la tinta es mi sangre y el papel mi corazón
Porque lo más bonito es tener un corazón chorreante encima debajo de la almohada. Jesús.
“If I had letters “HRT” I can add “ea” and get HEART, If I add u then I’d “HURT” but I rather choose u and get hurt than have a heart without you. Happy Valentine’s Day”
  Ésta me dio dolor de cabeza a mitad de toda la teoría de las vocales y consonantes quita y pon.
Quisiera ser caramelo que ilusión tan loca para pasearme por tu piel y derretirme en tu boca"
Subiendo el tonillo como veis. Pero el verdadero asunto aquí es: ¿quién leches se pasa un caramelo por la piel?

Y ahora el Top 3 por excelencia:

#3 y medalla de bronce:
El otro día fui al cielo y me confesé con un santo, y de penitencia me dijo que no te quisiera tanto.
Estoy por hacer una research en condiciones porque me suena a coplilla.


#2 y medalla de plata:
Por 1 beso de tu boca
2 abrazos te daría
3 suspiros que demuestren
...4 veces tu alegría
y en la 5a sinfonía
de los 6 sueños que anhelo
7 veces te daría
las 8 letras de un te quiero
porque 9 veces por ti vivo
y 10 veces por ti muero
Porque el derroche de estrujamiento de coco para acabar escribiendo esto ha debido ser importante, sólo superado en mi opinión por...

#1 y medalla de oro, porque me dejó de palo, no sólo porque se estrujó la masa gris hasta hacerla crepe, sino porque además llegó a dar con algo original, moña y profundo al mismo tiempo:
Te dejaré de amar el día en el que un pintor pinte sobre su tela el sonido de una lágrima.
Todas vuestras aportaciones serán bienvenidas. 

Y ya un poco más en serio, si os molan estas cositas, que paséis un día fantástico, que a San Valentín, el cura casamentero al que Claudio le dio matarile por eso mismo, le hará ilusión. 

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9 de febrero de 2011

90 (a.k.a. A Life Story)

Hace mucho tiempo, había un joven que fue a luchar en una guerra fea y cruel; una guerra en la que hermanos mataban hermanos y las mujeres quedaban viudas con hijos a los que sacar adelante, y todo por nada. 

Único hijo de sus padres, estos intentaron persuadirle de todas las maneras posibles para que se quedara con ellos, pero no sirvió de nada. El joven hizo lo que todos los demás jóvenes de su edad querían hacer entonces. 

Para cuando la terrible guerra entre hermanos llegó a su fin, las oraciones de los padres del joven fueron escuchadas, o eso pensaron ellos, porque sea como fuere, volvió a casa sano.  Y aunque físicamente había sobrevivido, no había escapado de una pieza. Quien volvió fue un hombre viejo y amargado que no tenía ni los veinte años. Parte de él, el joven que era y que debería haber seguido siendo, se quedó en las trincheras. 

La vida siguió para el joven, y el viejo de 20 años en el que se había convertido conoció a una chica, se casó con ella, y formaron una familia. Lo que nadie sabía es que nunca había dejado de tener sueños acerca del olor de la guerra, del horror...y de quien había sido su mejor amigo de la infancia. 

Por algo tan absurdo como sus visiones políticas, un día se encontraron en lados opuestos de la trinchera. Pero el otro joven no fue tan afortunado; él nunca volvió a casa. 

Nunca hablaba de aquello, y por eso nadie sabía de la certeza que plagaba sus sueños. Porque el joven estaba seguro, o al menos tan seguro como podía estar, teniendo en cuenta que nada es claro en medio del caos, que había sido él y no otro quien había acabado con la vida de su amigo. Al principio había sido sólo una sospecha. Un algo en el estómago. Algo sobre sus posiciones. Durante muchos años, intentó recordarlo todo, cada detalle, algo que le indicara que estaba equivocado. Sin embargo, lo único que su mente le mostraba con claridad eran sus posiciones, y la sensación de tener que disparar o ser disparado. 
Finalmente la sospecha se convirtió en certeza en su mente. Si fue o no fue eso lo que ocurrió, ya no importaba.

Un día, muchos años después, ocurrió una terrible tragedia. Uno de los hijos del joven murió de forma inesperada. Fue disparado, a los 23 años, por su mejor amigo. Un accidente en la habitación de su academia militar.  

Nadie vio llorar al joven. Tampoco nadie podía saber que la tragedia, para él, tenía otro significado. La muerte de su hijo, pero especialmente la forma en que ocurrió, era la confirmación que había estado esperando toda su vida. La ironía de lo que había ocurrido no se le hubiera pasado por alto jamás. Había pagado lo que él había hecho tantos años atrás. Ni más ni menos.

Hoy, 8 de Febrero, el joven cumplió noventa años. Su esposa murió hace unos cuantos, pero sigue viviendo en la misma casa. Su mente sigue clara y despejada, su cuerpo un poco más rezagado. No le gustan los cumpleaños, mucho menos el suyo, y suele hablar de deudas pagadas y de su tiempo de descuento siendo demasiado largo para su paciencia. 

Por más que lo intento, ni siquiera puedo empezar a imaginarme lo que debe ser haber vivido tres veces lo que yo llevo vivido hasta ahora. Lo que es haber visto a casi todos tus amigos irse, uno a uno. Sus padres. Su esposa. Su hijo. Su independencia. Su orgullo de soldado (aunque eso lo mantiene intacto, que genio y figura). Creo habría utilizado todas mis fuerzas de ancianita de 90 años para atrancar la puerta y que no viniera nadie a darme el coñazo, sólo de vez en cuando y bajo preaviso.

Soy consciente de que cualquier día se saldrá con la suya y nosotros recibiremos una triste llamada a media noche, o a medio día. Pero bueno. Como él dice, ya ha hecho todo lo que tenía que hacer. Está tranquilo y preparado. Y digo yo que así deberíamos estar nosotros también. 

A mí me alegra que haya llegado hasta aquí. 

Feliz cumpleaños, Don Enrique. 

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